¿Qué es la ortodoncia?

La Ortodoncia es una especialidad odontológica que estudia, previene y corrige las alteraciones del desarrollo, las formas de las arcadas dentarias y la posición de los maxilares, con el ­fin de restablecer el equilibrio morfológico y funcional de la boca y de la cara, mejorando también la estética facial.

 

LA ORTODONCIA, ALGO MAS QUE MOVER DIENTES

 

La Ortodoncia enfrenta problemas que van mucho más allá de la colocación individual y pormenorizada de las piezas dentarias, y afronta, por el contrario, la corrección de alteraciones de los maxilares, de la cara y, sobre todo, de los trastornos funcionales de la masticación.

LA OCLUSIÓN

Al nacer, los maxilares están separados. En modo alguno existe una relación de ajuste entre ellos, por no haberse desarrollado aún la Oclusión. La erupción dentaria, es decir, la aparición de dientes a través de las encías, comienza a edades diferentes y puede tener una secuencia variable, como hemos visto. A medida van erupcionando los dientes temporales, también se desarrollan verticalmente los huesos maxilares.

Cuando emergen los primeros molares de leche en la parte posterior, llega un momento en que los superiores se encuentran con los inferiores, entrando en contacto y estable – haciendo un engranaje que antes no existía: se ha logrado la Oclusión. A ese primer contacto entre molares temporales se le conoce como “primer levantamiento” oclusal. La Dentición Mixta se inicia hacia los 6 años con la erupción de los primeros molares permanentes supe – riores e inferiores.

Estos molares permanentes, al contactar entre sí, como años antes lo habían hecho los temporales, determinan el “segundo levantamiento” de la oclusión. La erupción de estos primeros molares permanentes es de gran importancia, pues, además de ser piezas de­finitivas, sirven de guía para la colocación correcta de todas y cada una de las demás aún por salir. Por todo ello, su protección y debida conservación resulta fundamental, como puede deducirse de las ilustraciones. Los molares y caninos temporales guardan el espacio que, más adelante, ocuparán los caninos y premolares defi­nitivos.

Dado que el tamaño de los temporales es mayor que el de los permanentes aún por brotar, esta diferencia proporciona un espacio que hay que conservar, del que resulta imprescindible disponer para la mayoría de los tratamientos. ¡De ahí la importancia (y la necesidad ) de mantener sanos los primeros molares definitivos que erupcionan aproximadamente a los 6 años!

 

 

CLASIFICACIÓN DE LA MALOCLUSION

En la Ortodoncia moderna, no es su­ficiente valorar las maloclusiones basándose solo en una clasi­ficación de relaciones dentarias. Hay que profundizar para averiguar la naturaleza de la deformidad. Veremos algunos ejemplos entre las numerosas variables.

CLASE I Así llamamos a las que guardan una relación normal de maxilares.

  • Maloclusión en la que ambos maxilares están en relación correcta. El problema se centra en la posición adelantada de las piezas dentarias (con o sin apiñamiento) respecto a sus bases óseas. Este caso, a veces, requiere de extracciones para su corrección.

CLASE II Denominamos así a las que guardan una relación que ocasionan un adelantamiento del maxilar superior, con o sin posición retrasada de la mandíbula.

  • Esta maloclusión tiene las estructuras dentarias maxilares (con apiñamiento o no) adelantadas con respecto a su base ósea maxilar. Su tratamiento es más sencillo, aun cuando puede necesitar de extracciones. Se evitarían con el tratamiento precoz del caso.

CLASE III Son aquellas maloclusiones básicamente caracterizadas por una situación de predominio mandibular, en relación a una situación de maxilar superior atrasada . Representan el 5% (aprox.) de todas las maloclusiones.

  • Maloclusión caracterizada por una relación normal de bases óseas, pero con las estructuras dentarias inferiores hacia delante con respecto a la base ósea mandibular. Suele necesitar de extracciones para su tratamiento. Como puede observarse, el diagnóstico en la ortodoncia moderna es muchísimo más complejo de lo que pudiera pensarse.

MORDIDAS CRUZADAS

TRATAMIENTO

Los tratamientos de ortodoncia pueden ser INTERCEPTIVOS o CORRECTIVOS. Los primeros tratan de evitar alteraciones mayores, mientras que los segundos alcanzan resultados defi­nitivos.

TRATAMIENTO INTERCEPTIVO

Por lo general, se inicia y concluye durante la dentición temporal o mixta. No descartan la posibilidad de una corrección posterior, ante la aparición de otra anomalía similar o diferente. Este tipo de tratamiento, es utilizado regularmente para corregir hábitos anormales, que pueden interferir en el patrón regular de crecimiento de la cara y maxilares. Algunas maloclusiones que surgen de hábitos como el de succión del pulgar pueden corregirse por sí solas al cesar la costumbre.

Desafortunadamente, en muchas otras ocasiones se producen maloclusiones que requieren tratamiento ortodoncico, aunque lo sea con aparatos simples. Los tratamientos interceptivos se orientan, por tanto, a la corrección de toda alteración incipiente, dado que, de no tomarse algún tipo de medidas, empeoraría la maloclusión. El ortodoncista ha sido formado en crecimiento y desarrollo para determinar con exactitud la complejidad de la situación.

TRATAMIENTO CORRECTIVO

Cuando el tratamiento interceptivo no se ha realizado, o bien no ha resultado su­ficiente por la naturaleza de la maloclusión, entonces es necesario hacer un tratamiento correctivo. En este caso, dirigido a corregir una maloclusión consolidada. Para los tratamientos correctivos se utilizan, principalmente, dos tipos de aparatos:

• Aparatos funcionales

• Aparatos removibles

Lo más aconsejable es comenzar estos tratamientos alrededor de los 10 ó 12 años. Aproximadamente duran entre año y medio y tres años, y suelen concluirse cuando la dentición permanente se ha completado, a excepción de los molares del juicio. El referirnos a una edad ideal para comenzar los tratamientos correctivos, no signifi­ca que no puedan iniciarse más avanzada la adolescencia, o bien en edad adulta.

Ahora bien, dependiendo de la edad los tratamientos de ortodoncia tendrán objetivos y resultados diferentes. Aunque se insiste en la importancia del tratamiento precoz o adolescente, cada vez se tratan con éxito más irregularidades de adultos. Los tratamientos en pacientes adultos se suelen llevar a cabo también en colaboración con el odontólogo general y otros odontólogos especialistas.

No existe razón alguna para que una persona adulta renuncie a plantearse la posibilidad de un tratamiento de ortodoncia en esta época de técnicas avanzadas y con un entorno social que está dando gran importancia a la presencia personal. Sin embargo, hay que ser consciente de que los tratamientos de ortodoncia tienen limitaciones, de las que hay que ser conscientes, y que deberán ser identi­ficadas y compensadas de la manera más efectiva. Es en ese contexto y por las razones antedichas que se dice que en Ortodoncia cada caso es un caso diferente y, prácticamente, no tiene igual. De ahí el concepto individualizado que tiene que aplicar a cada tratamiento correctivo.

En casos de deformidad extrema resulta necesario combinar la ortodoncia con la cirugía. El ortodoncista recomendará entonces a un cirujano bucal o maxilofacial para, conjuntamente, elaborar el plan de tratamiento que proceda. Cuando se hace evidente la necesidad de un tratamiento correctivo, es importante seleccionar un ortodoncista. El Odontólogo general sugerirá el que crea más capacitado, y cuya técnica y resultados le merezcan garantía.