¿En qué consiste la septoplastia?
La septoplastia es un procedimiento quirúrgico para corregir un desvío del tabique nasal. Las desviaciones, ya sea de origen traumático o congénito, afectan la calidad de vida de las personas. Dentro de las principales consecuencias se encuentran la dificultad para respirar, sangrados y dolor. En los casos más leves se puede realizar una septoplastia láser. En ambos tipos, la intervención buscar mejorar la calidad de vida de los pacientes. El titanio es un material que está entre las últimas tendencias, para la reparación y reconstrucción, en su caso, de tabiques nasales.

¿Cómo se realiza la septoplastia?
Se trata de una intervención que, de acuerdo con la complejidad, puede requerir anestesia local o general. Su duración se estima entre 30 y 60 minutos. En la septoplastia tradicional se realiza una incisión para tener acceso al tabique. El cirujano mueve el hueso a su posición correcta y si se necesario se quitan restos de cartílago o hueso.

Momentos previos a la septoplastia
Antes de realizar la intervención quirúrgica, el médico debe realizar un examen cognitivo clínico. Un análisis de la historia clínica y la salud del paciente, además del reconocimiento de la nariz.

Durante las dos semanas anteriores a la cirugía se aconseja no ingerir antiinflamatorios y otros medicamentos como la aspirina. Asimismo, no se debe fumar y evitar comer la noche anterior en casos de anestesia local.

Esta postoperatoria: cuidados básicos
Al finalizar la septoplastia se colocan dos apósitos para controlar el proceso de cicatrización. La nariz quedará inflamada y es una fase de dolor, por lo que el médico indicará analgésicos. Es necesario que durante el periodo de recuperación también se eviten medicamentos que diluyan sangre.

Los ejercicios físicos intensos son prohibidos porque pueden ser causa de un sangrado al incrementar la presión arterial. Hasta no obtener el alta definitiva el paciente no debe practicar deportes de contacto, levantar pesa, etc. Es fundamental intentar mantener la nariz sin contacto para facilitar la desinflamación y la cicatrización. En cuanto a la vestimenta, es una buena alternativa utilizar camisas en lugar de remeras. De esta forma garantizas que no rozará con la zona intervenida. Durante los primeros tres días del postoperatorio hay que intentar no sonar la nariz. Además, por las noches conviene elevar la cabeza con el fin de hacer factible la desinflamación. Poco a poco todo vuelve a la normalidad y la mayoría de los pacientes no tienen mayores inconvenientes.

Solo unos pocos casos necesitan con el tiempo una segunda cirugía. Si tienes una desviación en el tabique consulta a tu médico, lo más seguro es que tu respiración no sea la correcta. No se trata de un caso de estética, sino de salud en general. Hay que recordar además la importancia de detectar este tipo de anomalías en nuestros hijos lo antes posible. Cuanto antes se detecten, con más facilidad se impondrán las medidas correctoras oportunas.

Fuente: okdiario

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